UNIVERSAL TRADUCTOR

16/06/2024

ALIENS WORLS Vol-01 quinta parte

 ¿SUEÑAN LOS ALIENÍGENAS CON HUMANOS ELECTRÓNICOS?

SIGLO I

100 d.C.

En un puesto de avanzada situado en LV-223, un equipo de Mala'kak de tipo «Ingeniero» se prepara para transportar a la Tierra unas urnas con un agente patógeno en su interior. Sin embargo, el agente se libera accidentalmente, matando a casi todo el equipo de Mala'kak de las instalaciones.

Nota: Fecha estimada de «Prometheus (2012)».


SIGLOS I a V

104 a 604 d.C.

Cada 10 de octubre:

Los Yautja regresan cada 100 años para comenzar su rito de iniciación.

Nota: Fecha estimada de «Alien vs. Predator (2004)».

SIGLO V

620 d.C.

En Teotihuacan a unos 900 km de Palenque se sepulta al gobernante K'inich Janaab' Pakal o Pakal «el Grande». En la tapa del sarcófago de su tumba se graba al difunto mandatario sentado sobre una especie de máquina y parece tener un tubo de respiración. En una parte de la tapa del sarcófago se representa un mapa estelar muy extraño.

Nota: Fecha extraída de «Prometheus (2012)».

680 d.C.

Un fragmento de roca en Hawái vuelve a mostrar jeroglíficos grabados en ella que muestra un mapa estelar y figuras humanas junto a un ser mucho más grande.

Se desconoce el motivo de las últimas interacciones con algunos humanos por parte de Ingenieros, si mucho antes habían tomado la decisión de eliminar a la humanidad.

Nota: Fecha extraída de «Prometheus (2012)».

SIGLOS I a IX

704 a 804 d.C.

Cada 10 de octubre:

Los Yautja regresan cada 100 años para comenzar su rito de iniciación.

Nota: Fecha estimada de «Alien vs. Predator (2004)».

SIGLO IX

820 d.C.

Predator: Si sangra... (2017)
Séptimo relato corto. Novela antológica.

La Fortaleza de Skeld (2017)

Un clan de guerreros vikingos, en su búsqueda por capturar la fortaleza de sus rivales descubren que una misteriosa enfermedad ya ha devastado las tierras de sus enemigos. Pero en su viaje llaman la atención de un grupo de jóvenes Yautja que están aprendiendo a cazar humanos.

Nota: Fecha especificada en la historia «Skeld’s Keep» de la novela «Predator: If It Bleeds (2017)».

*Para leer el relato, visita y hazte miembro de grupo de Facebook de STARFRIKI (en proceso).
*O visita nuestra sección de RELATOS.

alrrededor del 900 d.C.

Según una leyenda noruega, Rainulf, el cazador de espectros y Lady Alwin derrotaron a una criatura invencible nacida del inframundo, con piel de hierro, dientes de daga y sangre que quema piedras. Que se dedicó a aterrorizar a unos aldeanos vikingos en el siglo IX.

Nota: Fecha estimada de una historia contada en el cómic «Aliens: Stalker (1998)».

15/06/2024

PREDATOR - Si sangra: La Fortaleza de Skeld 1ª part

basada en los personajes de «PREDATOR» de JOHN THOMAS y JAMES THOMAS

por SD PERRY

LA FORTALEZA DE SKELD
-primera parte-

820 d. C

uando Jarl «el Hijo de la Espada» y los guerreros regresaron de su exitosa travesía, los monasterios al otro lado del mar habían arrojado muchos tesoros, había una historia esperándolos en la casa de Jormungand. Tres mensajeros diferentes habían venido del norte con semanas de diferencia para traer las noticias.

La primera noticia relataba que Skeld «Colmillo de Jabalí» había sido asesinado por el señor de la guerra Asger «el Lanza» quien había tomado las tierras de Skeld como propias. Había habido una gran y sangrienta batalla a principios del otoño, y Asger y sus hombres habían salido victoriosos.

La segunda historia decía que Asger se había vuelto loco y estaba quemando las granjas y aldeas cerca de la Fortaleza de Skeld, matando al ganado y expulsando a la gente al yermo.

La más reciente era que Asger estaba muerto, y había estado muerto desde el día en que tomó la Fortaleza. Era Skeld y su consejo quienes estaban asesinando a todos los que estaban a su alcance; se habían levantado de sus tumbas como draugar, a medida que los largos y húmedos días de otoño se convertían en los primeros días de invierno. Ahora merodeaban por las fronteras de las tierras de Skeld y se alimentaban de cualquier hombre que se atreviera a acercarse.

Jarl no creía en los draugar ­«historias de monstruos para contar a los niños al calor del fuego» pero creía que sería propio del deshonroso Skeld difundir tales historias, para mantener oculta una debilidad. Si había sufrido grandes pérdidas a manos de Asger, era vulnerable. Skeld se estaba haciendo viejo, y Jarl «el Hijo de la Espada» tenía más canas en la barba que rojo; si pretendía vengarse de Colmillo de Jabalí «como dictaba el honor» ¿qué mejor momento? La Fortaleza se componía de tres magníficas casas largas, establos, un alto muro y la robusta torre de vigilancia de piedra que había dado nombre al lugar.

Torreón de Jarl. Le gustaba el sonido. Lo llenaría de guerreros y mujeres y pasaría sus últimos años teniendo hijos, bebiendo y vigilando las aldeas que se reunían a su alrededor para su protección, realizando incursiones según le conviniese. Todo lo que había que hacer era tomarla.

Cuando los guerreros se reunieron para celebrar su exitoso regreso, Jarl se levantó. Stelgar gritó a los hombres que estaban bebiendo que se callaran y escucharan, porque el Hijo de la Espada iba a hablar. Las risas y los gritos cesaron rápidamente, y los ojos brillantes por la bebida se volvieron hacia Jarl. Jormungand «la Calavera» era el jefe, pero Jarl había sido su mejor guerrero e invasor durante muchos años. Era Jarl quien entrenaba a los nuevos guerreros; era Jarl quien los lideraba.

—Quiero tomar la Fortaleza Skeld, dijo, en voz alta y clara. —Skeld dijo una vez que yo no era un guerrero, y escupió a mis pies. He esperado muchos años.

Hubo un murmullo de aprobación. Esperar para vengarse era prueba de buen juicio y carácter.

—Se dice que Skeld se ha convertido en un draugr. Creo que se ha quedado sin guerreros y busca asustar a los hombres con historias.

—¿Qué es un draugr? —Bramo Ult, que era del interior.

—Almar, ¿quieres hablarnos de los draugar? preguntó Jarl.

Almar era fuerte, un buen luchador y también el hombre más supersticioso que Jarl había conocido. Estaba lleno de conocimientos y siempre llevaba amuletos y fetiches a la batalla. Se puso de pie de mala gana.

—Hay momentos en que cuando un hombre obstinado muere, se convierte en un draugr, dijo Almar, Su voz grave apago el estruendo en la cálida cabaña. —Los draugar no están vivos, pero acechan a los vivos, comiendo su carne y bebiendo su sangre. Se hinchan y crecen, algunos tan altos como gigantes, y pueden pesar tanto como un buey. No llevan armas, pues cada uno tiene la fuerza de diez. Se dice que son espantosos de contemplar, azules como un cadáver y hediondos; se dice que un draugr propaga la locura a todos los que escuchan su voz. Atacará a todo hombre o animal que vea hasta que la carne se pudra de sus huesos.

Alguien hizo una broma sobre los huesos de hombre y hubo otra oleada de carcajadas, pero Jarl vio que Stelgar no se reía; ni tampoco Helta «el arquero» ni Ult, ni Thrain, todos hombres fuertes, todos luchadores de primera. Parecían interesados.

—¿Cómo se les mata? —Preguntó Ult.

—Ya están muertos, dijo Almar. No pueden ser asesinados. Quemarlos o cortarlos en pedazos. Y quemar esos pedazos, y arroja las cenizas al mar. Eso es todo lo que sé de draugar.

Se sentó, manoseando nerviosamente uno de los amuletos que llevaba en un cordón alrededor de su cuello.

—Acabamos de regresar de un largo viaje, dijo Jarl. —Sé que algunos de vosotros tenéis asuntos que atender, esposas a las que mantener calientes, y no elegirían viajar de nuevo tan pronto… Pero hablaré con Jormungand mañana y partiré al siguiente día, para acabar con Skeld Colmillo de Jabalí. Si es un draugr, lo quemaré y reclamaré la Fortaleza. Si es un hombre, haré lo mismo. ¿Quiénes me acompañarán?

Stelgar se levantó de inmediato. Era el aliado más cercano de Jarl y su hermano jurado desde la infancia. —Skeld no tiene honor. Cuando escupió a tus pies, escupió a los míos. Yo iré.

Helta, Ult y Thrain se pusieron en pie. Todos eran de la misma edad de Jarl, todos habían luchado a su lado durante muchos años. Thoralf se levantó, todavía sonriendo.

—Sigrid se mantendrá caliente esté yo aquí o no, dijo el joven, provocando nuevas risas.

Más hombres se pusieron de pie para ser contados: Rangvald «El martillo» Geir, Bjarke, Sten «el Temerario», Egil... Diecisiete en total, una mezcla de jóvenes y viejos, suficiente para llevar un pequeño knörr por la costa, suficiente para tomar la Fortaleza si las historias sobre las pérdidas de Skeld estaban incluso cerca de ser precisas. Una semana en el mar los llevaría a las fronteras de las tierras de Colmillo de Jabalí.

Los hombres elegidos se dispusieron a festejar y beber, con el ánimo en alto ante la perspectiva de una valiente batalla; no había satisfacción en robar a los hombres de Jesús, que morían de rodillas. Incluso aquellos que no viajarían estaban emocionados, satisfechos de que el Hijo de la Espada tendría su venganza sobre el deshonroso Skeld.

Almar no se ofreció como voluntario. Se aferraba a sus talismanes, su grueso rostro era una máscara de preocupación.

n el calor de la nave estelar, Tli'uukop y los tres jóvenes Cazadores observaban la pequeña embarcación que navegaba por la costa, los hombres que la dirigían estaban pertrechados con armas primitivas, espadas, garrotes y lanzas y unos pocos dispositivos de proyectiles simples. Tli'uukop «Un-Ojo» para sus estudiantes, estaba complacido. Había prometido a los jóvenes Cazadores que el largo viaje merecería la pena, pero después de muchos días observando a los hombres trabajando en los campos de cultivo o pescando en el mar, se impacientaron. El denso almizcle de su agitación apenas era filtrado por los recicladores de la nave. Un-Ojo estaba a punto de anunciar que viajarían para cazar a los grandes animales blancos de afilados dientes y garras, cuando la nave les informó de los hombres que viajaban, al detectar los metales forjados que llevaban.

Un-Ojo sintió que un gruñido de anticipación se agitaba en su garganta, y sus alumnos se le unieron de inmediato. Los tres habían sido recientemente Sangrados, y todos de líneas prestigiosas. Como Sangrados, eran libres de realizar sus propias Cazas, pero el entrenamiento adicional por parte de un Cazador de élite se consideraba un honor, y Un-Ojo provenía de un largo linaje de grandes Cazadores, élites y líderes de clan. Después de una honorable jubilación tras la pérdida de su ojo, había elegido enseñar, y descubrió que le gustaba. Llevar a No sangrados en su primera salida no le habría convencido: los Yautja No sangrados eran criaturas tediosas, emocionadas por su sed de sangre e inexperiencia, pero entrenar a unos pocos seleccionados en los puntos más sutiles del rastreo y el manejo de los brazaletes era un asunto completamente diferente.

—Son pequeños, observó Shriek. Shriek era alto y anguloso, con gruesas mandíbulas. Era un excelente luchador, pero tendía a apresurarse a la batalla. Obtuvo su nombre por el distintivo sonido de su grito de victoria.

—Primitivos, dijo Ta'roga, desdeñosamente. Ta'roga era un prodigio con una hoja fija, pero estaba demasiado seguro de sí mismo. —Llevan pieles, no armadura.

Como de costumbre, Kata'nu no dijo nada. Un-Ojo pensaba que Kata'nu era el más prometedor. Sus habilidades físicas no eran tan avanzadas como las de Shriek o Ta'roga, pero el joven delgado y ágil, observaba antes de actuar y pensaba antes de hablar.

—Cuando los vi por primera vez, pensé lo mismo, dijo Un-Ojo. —Demasiado débiles para luchar, demasiado pequeños, demasiado simples. Pero piensan. Razonan y se adaptan. Cazadores experimentados han sido superados por ellos en igualdad de condiciones.

—¿Cuándo vamos a empezar? —Preguntó Shriek, demasiado ansioso.

—Cuando dejen su embarcación y tomen tierra, los rastrearéis, dijo Un-Ojo. —Estudiadlos; observad lo que hacen. Elegid un objetivo apropiado y actuad a vuestra mejor discreción.

—Tomaré una docena de trofeos, cacareo Ta'roga.

—Los trofeos son el resultado, no la razón, dijo Un-Ojo, como solía decir. —La Cacería es la práctica de la Caza. Es una experiencia, no un objetivo.

Los estudiantes asintieron, pero dudaba de que le hubieran entendido; el aire estaba cargado con su excitación, el olor era como aceite caliente diluido. Incluso la mirada medida de Kata'nu estaba ansiosa.

Un Ojo suspiró para sus adentros. Tendrían éxito o fracasarían, pero, de cualquier manera, aprenderían.

CONTINUARA...

PERSONAJES

Humanos:

-Jarl «el Hijo de la Espada»: Líder de los de guerreros vikingos.
-Jormungand «la Calavera»: Jefe de la tribu de Jarl.
-Skeld «Colmillo de Jabalí»: Jefe de un clan enemigo de la tribu de Jarl.
-Asger «la Lanza»: Señor de la guerra acusado de asesinar a Skeld.
-Stelgar: El aliado más cercano de Jarl y su hermano jurado desde la infancia.
-Ult: Guerrero de la tribu, pero que era del interior.
-Almar: Fuerte, buen luchador, lleno de conocimientos, pero también un hombre muy supersticioso.                                   Siempre llevaba amuletos y fetiches a la batalla.
-Helta «el arquero»Posee una vista inmejorable.
-Thrain: Guerrero que había luchado junto a Jarl durante muchos años.
-Thoralf: Joven guerrero que también se unió a Jarl.
-Otros guerreros del grupo: Rangvald «El martillo», Geir, Bjarke, Sten «eTemerario», Egil, Olav y                                                                     Haavid.

Yautja:

-Tli'uukop «Un-Ojo»: Cazador Yautja retirado que ahora guía en su entrenamiento a jóvenes Yautja.
-Shriek: Uno de los estudiantes Sangrados, alto y anguloso, con mandíbulas gruesas, Un excelente cazador,                     pero con tendencia a apresurarse a la batalla. Obtuvo su nombre por el sonido distintivo de su grito                       de victoria.
-Ta'roga: Otro Yautja Sangrado, un prodigio con una espada fija, pero demasiado seguro de sí mismo.
-Kata'nu: Tercer y más joven estudiante Sangrado. De los tres, Un-Ojo cree que es el más prometedor. Sus                         habilidades físicas no son tan avanzadas como las de Shriek o Ta'roga, pero el joven delgado y ágil.                     Observaba antes de actuar y pensaba antes de hablar.

GLOSARIO

-Draugr: Draugr o draug, también conocido como aptrgangr es una criatura clasificada como un no muerto en la mitología nórdica, El significado original de la palabra en nórdico antiguo es fantasma, y la literatura medieval distingue claramente los draug del mar y los draug terrestres.

-Knörr: También conocido como knarr es un tipo de barco mercante nórdico usado por los vikingos. también conocido como knorr es del mismo tipo de construcción que los drakkars, karves, snekkes y færings.

-No sangrados: «Unblooded o Sin-Sangre». Son jóvenes Yautja que entrenan en las habilidades necesarias para la caza. Pasarán al siguiente rango después de su primera cacería. Les están prohibidos los desafíos a muerte, solo pueden lanzar desafíos con garras. También se les prohíbe la caza de pyode amedha (humanos). Representan el 40% de la población Yautja.

-Sangrados: «Blooded o Pura Sangres» Son jóvenes Yautja con cierta experiencia en la caza. Suelen ser temerarios, llenos de ambición y se enorgullecen una vez han cobrado el cráneo de su presa, lo que divierte a los cazadores más experimentados. Estos representan el 20% de la población Yautja.

05/06/2024

ALIEN vs. PREDATOR: Prólogo de la novelización de la película

PROLOGO

novelización de MARC CERASINI
basada en el guión cinematográfico de PAUL W.S. ANDERSON y SHANE SALERNO
historia de PAUL W.S. ANDERSON
basada en los personajes de «ALIEN» de DAN O'BANON y RON SHUSETT
y en los personajes de «PREDATOR» de JOHN THOMAS y JAMES THOMAS

Norte de Camboya, 2.000 a.C.

Las primeras columnas de luz atravesaban el dosel de ramas enredadas. Los pájaros alzaron el vuelo, saludando al amanecer con sus graznidos. Sus alas escarlatas teñían el cielo pálido mientras rozaban las duras y grises aristas de una pirámide de piedra colosal. Cerca de allí, el aire temblaba con el rugido incesante del río que se deslizaba sobre un acantilado dentado antes de estrellarse muy abajo contra las irregulares rocas.

A lo largo del suelo de la jungla, donde la espesa vegetación amortiguaba el estruendo de la cascada, un hocico húmedo apartó un nudo de lianas y ramas. Las hojas se agitaron, enviando un siseo crujiente por un sendero cubierto de maleza. El jabalí olfateó y luego escuchó. Con un gruñido de satisfacción, atravesó el sotobosque y emergió en un claro.

Agitando su corta cola, el cerdo trotó sobre un manto de musgo cercano a un bosquecillo de árboles centenarios. Husmeó agresivamente el suelo húmedo y fétido. En la base retorcida de un tronco gigantesco, quedó inmóvil. Su piel moteada tembló de emoción, y sus patas delanteras cavaron en la tierra negra y blanda, esparciendo hongos y un nudo de gusanos retorciéndose sobre el musgo verde. Finalmente, con fuertes resoplidos, el animal comenzó a devorar su presa.

Tras el jabalí que se atiborraba, las hojas se apartaron de nuevo, esta vez sin hacer ruido. Un par de ojos marrón barro, se asomaron por la apertura entre las ramas, fijándose en el lomo inquieto del cerdo. Funan, el cazador, levantó su rostro pintado hacia el cielo. Al igual que antes el jabalí, olfateó el aire y escuchó.

Los monos parloteaban en lo alto, y un solo pájaro emitió un graznido, aunque no de alarma. En las ramas bajas, los simios saltaban y chillaban, enviando ramitas y hojas al suelo de la jungla. Cerca de la tierra fresca y húmeda, los insectos se arrastraban, retorcían y zumbaban entre la niebla.

Funan sonrió. Él y sus compañeros habían acechado pacientemente a su presa. El momento para atacar estaba cerca, pero aún no. Solo cuando Funan estuviera seguro de que las condiciones eran perfectas daría la señal con su mano bronceada por el sol.

Silenciosos como sombras, los gemelos Fan Shih y Pol Shih se acercaron a ambos lados de Funan. Al igual que su jefe, empuñaban lanzas de madera con puntas de obsidiana afilada. Camuflados para la cacería, sus rostros, torsos y pechos estaban oscurecidos con cenizas y cruzados con barro marrón y verde. Vides frondosas envolvían sus brazos, piernas y coronaban sus cabezas.

Adornando sus caderas, correas de cuero sin tratar exhibían trofeos de cacerías pasadas: cráneos, huesos, filas de dientes afilados y colmillos curvados de una docena de especies. De los cordones que colgaban de sus cuellos pendían fragmentos de pelo, plumas y cuarzo, amuletos mágicos para garantizar una caza exitosa.

A medida que una brisa lo envolvía, Funan acarició la cola de mono seca que colgaba de su garganta y volvió a olfatear el aire una vez más. Podía oler al jabalí, la vegetación y el río en la distancia, pero nada más. Sin embargo, la tensión se apoderaba de sus nervios, y sus hombres también parecían inquietos.

Nunca antes habían cazado tan cerca del templo sagrado. Aunque la jungla alrededor de la pirámide rebosaba de vida salvaje, los cazadores siempre evitaban ese lugar prohibido. Solo durante la época de los sacrificios, cuando las tribus locales ofrecían a sus hombres y mujeres jóvenes a los dioses, la gente se adentraba en los terrenos.

Funan sabía que era imprudente cazar cerca de un lugar considerado tan sagrado. La cacería debería terminar ahora mismo, pero decidió lo contrario, haciendo una señal al último miembro de su grupo.

Un hombre gigantesco llamado Jawa avanzó en cuclillas para esconderse tras un grupo de enredaderas. Sujetaba una larga lanza que parecía diminuta en su inmensa mano, y de una correa de cuero en su cadera colgaba un robusto garrote. Al igual que los demás, Jawa estaba camuflado con barro y vegetación, y de su cinturón colgaban dientes de oso y un fragmento de hueso de un gran felino salvaje. Su poderoso pecho lucía las cicatrices recientes del feroz combate con el animal.

Desapercibido a los pies de Jawa, otra cacería estaba alcanzando su desenlace letal. Un lagarto rojizo de tonos gris verdoso y un escarabajo negro con cuernos estaban inmersos en una lucha a muerte en el suelo de la jungla, ajenos al gigante a cuya sombra luchaban. Cuando Funan hizo un gesto cortante con su mano izquierda, Jawa salió de su escondite, aplastando al lagarto y al escarabajo bajo su pie marrón y calloso.

Deslizándose a través de la maleza, Jawa avanzó hacia su posición, flanqueando al jabalí. Emitió un cacareo, imitando el llamado del ave rojo y verde que habitaba en esa región. Desde sus propios escondites, Funan y los hermanos Shih se levantaron, envueltos por una neblina ligera que se enroscaba alrededor de sus piernas mientras se movían.

Funan tomó la delantera. Pronto estaría lo suficientemente cerca como para asestar un golpe fatal con el primer lanzamiento, o para ser desgarrado por los colmillos de la criatura si fallaba. En un espasmo fulgurante, sus músculos se tensaron y su corazón se aceleró. Entonces, tan súbitamente como había llegado, la tensión se desvaneció y una fría calma lo envolvió.

Levantando su lanza, Funan estaba a punto de apuntar cuando algo salió mal. El hocico del jabalí, negro de tierra, se alzó bruscamente para olfatear el aire. Con las orejas agitándose, el animal resopló nerviosamente.

Funan no se atrevió a respirar. Detrás de él, Fan y Pol Shih se detuvieron en seco. Mientras una mosca zumbaba alrededor de su cabeza, Funan retrocedió con su arma preparada. Pero antes de que pudiera lanzar su ataque, el jabalí, sobresaltado, se deslizó bajo un tronco y desapareció entre los arbustos. El eco de su estrepitosa huida resonó durante un momento, para luego desvanecerse.

Funan miró a Jawa desconcertado. Lo habían hecho todo bien, pero de algún modo habían asustado a su presa. Detrás del jefe, Fan y Pol bajaron sus armas, perplejos.

Abruptamente, todo sonido en la jungla cesó. Cada pájaro y cada insecto pareció quedar en silencio. Solo el distante retumbar del agua de la cascada penetraba la densa vegetación. En el eco de ese pulso atronador, Funan examinó cautelosamente el claro, pero no vio nada. Fan y Pol Shih también levantaron sus lanzas, listos para atacar. ¿Pero atacar a qué?

Con un fuerte crujido, un apéndice negro y flexible salió disparado de entre la maleza y rodeó las piernas de Fan Shih. Sin siquiera emitir un grito de alarma, el cazador fue arrastrado hacia los arbustos, siendo el movimiento tembloroso de las hojas la única señal de su violenta desaparición.

Pol Shih alzó su lanza, dispuesto a vengar a su hermano. Pero, de repente, la lanza fue arrancada de sus manos. Pataleando sin poder hacer nada, él también fue arrastrado a través del claro hacia los matorrales. Solo después de que Pol desapareciera de la vista empezó a gritar: una vez, dos, tres veces y finalmente un alarido sostenido de agonía.

El grito aterrorizado de Pol rompió el coraje de los demás. Jawa huyó corriendo hacia la maleza, seguido un momento después por Funan.

Como antes lo había hecho el cerdo, Jawa huía a ciegas entre los árboles, ignorando el sendero para abrirse paso a través de la jungla en su desesperación. Las lianas se enredaron en sus brazos, y dejó caer su lanza para moverse más rápido, mientras el pánico lo impulsaba.

Finalmente, sin aliento, Jawa tropezó en un claro cubierto por un domo de lianas entrelazadas. Se apoyó, jadeante, contra el tronco de un árbol. Con las piernas separadas y respirando con dificultad, Jawa escuchaba bajo la densa sombra buscando sonidos de persecución. Detrás de él, oyó los movimientos rápidos de Funan abriéndose paso a través de la jungla, pero nada más.

La sombra negra, informe, cayó del árbol sin previo aviso. Al aterrizar en cuclillas, la enorme bestia con forma de insecto se desplegó y se enfrentó a Jawa. Un gemido similar al de un perro escapó del guerrero mientras daba un paso atrás. Tanteó torpemente el robusto garrote de madera y piedra que colgaba de su cinturón de cuero sin curtir. Pero no había tiempo para luchar, solo para morir. Las últimas imágenes que quedaron grabadas en los sentidos de Jawa fueron unos afilados dientes, mandíbulas rechinantes, saliva ardiente y sangre roja.

Segundos después, Funan irrumpió en el mismo claro sombreado, justo a tiempo para ver cómo Jawa era arrastrado, impotente, hacia las enredaderas de arriba. Una lluvia escarlata salpicó el suelo, y cálidas gotas cayeron sobre Funan. El cazador jefe, con la mano todavía apretando el cuello de su lanza, escudriñó las ramas en busca de alguna señal de Jawa.

Pero el hombre había desaparecido.

Con la lanza en alto, Funan examina sus alrededores. Se encontró en una ensenada rodeado de antiguos árboles de troncos gruesos, el más grande cubierto por una extraña corteza negra y brillante. Luchando por calmarse, Funan detuvo su agitada respiración para escuchar cómo se aproximaba su enemigo. Solo entonces oyó un sonido húmedo y desgarrador a sus espaldas. Se giró de golpe, empujando su lanza hacia adelante.

Con creciente horror, Funan observó cómo la aceitosa y oscura corteza comenzaba a moverse, despegándose del tronco. Con un sonido carnoso y húmedo, a la masa informe le brotaron extremidades. Entonces, una cabeza oblonga emergió como un apéndice, cubierto por una piel reluciente y casi translúcida. Una cola ósea y segmentada se desenrolló de una gruesa rama y, con un golpe suave, la abominable criatura cayó al suelo.

La criatura que chasqueaba como un gigante y terrible insecto, se alzó hasta mostrar su inmensa altura y avanzó tambaleándose hacia el acobardado cazador. Mandíbulas rechinantes se abrieron para extender un largo y venoso apéndice rematado con otra abertura que chasqueaba y babeaba.

Olvidando su garrote, Funan intentó huir. En su pánico, tropezó con las enredaderas. Torciendose el tobillo, Funan cayó al suelo con fuerza, y la lanza salió volando de su mano entumecida. Entonces, el más poderoso cazador de su tribu se hizo un ovillo, tembloroso y esperó que la muerte lo reclamase. Sabía que este era su castigo por haber profanado el terreno sagrado que rodeaba el Templo de los Dioses.

Unas salpicaduras de saliva caliente le quemaron la mejilla. Mandíbulas chasqueantes se cerraron cerca de su garganta, y una sombra mortal, negra como la misma muerte, se cernió sobre él, lista para atacar, cuando algo asombroso ocurrió.

Otra abominación emergió de la jungla.

Funan vio a la criatura primero como un borrón, pues la jungla parecía ondular a su paso. Dondequiera que la aparición acechaba, la selva se derretía y se reformaba a su alrededor. En un destello cegador de movimiento, la figura translúcida cruzó el claro y atacó al monstruo negro que estaba sobre el cuello de Funan, penetrando su caparazón segmentado con un golpe aplastante y lanzándolo lejos.

El exoesqueleto del monstruo negro resonó al golpear el suelo, y Funan vio que las placas acorazadas de su garganta habían sido perforadas y destrozadas. Fuentes de sangre verde y ácida brotaban de la herida del monstruo negro, salpicando hojas, ramas y lianas. Cada lugar donde el fluido venenoso tocaba, comenzaba a humear y arder. Las gotas abrasadoras también alcanzaron a Funan, quien rodó por el suelo gritando de pura agonía.

La aparición se detuvo, inclinándose sobre el cazador caído, y cuando Funan apartó las manos de su rostro y alzó la mirada, el borrón fantasmal tomó una forma sólida: una pesadilla que parecía parte hombre, parte reptil y parte bestia demoníaca. La aparición se mantenía erguida sobre dos piernas tan gruesas como troncos. Su torso estaba cubierto de escamas, y su amplio rostro oculto tras una máscara de metal. Ojos salvajes ardían detrás de esa máscara, ojos que Funan trató desesperadamente de evitar mirar.

Entonces, el fantasma pasó junto al humano, avanzando con grandes zancadas hacia el monstruo negro que aún se retorcía en el suelo. Funan observó cómo el espectro levantaba sus enormes brazos. De repente, con un chasquido agudo y seco, un trío de cuchillas plateadas emergió del brazalete que rodeaba la muñeca de la criatura. La luz del sol se reflejaba en las afiladas puntas. El espectro gruñó con satisfacción y miró a Funan una vez más.

Funan cubrió sus ojos y rezó a todos los ancestros de su pueblo. Imploró clemencia a una docena de deidades tribales, grandes y pequeñas. Y, para sorpresa de Funan, uno de esos dioses respondió a sus súplicas.

Sacudiendo la cabeza con lástima, como si el humano caído no valiera el esfuerzo ni el tiempo de matarlo, el Depredador giró una vez más para enfrentarse a su verdadera presa.

El monstruo negro gruñía, con la herida desgarrada en su cuello que todavía arrojaba bilis verde venenosa, apoyó la espalda contra un árbol. Con la cola azotando el aire y las garras extendidas, la criatura se preparó para su batalla final.

Con las piernas firmemente plantadas, el Depredador agitó su cabeza hacia atrás y emitió un aullido salvaje que sacudió la jungla. Después cargó.

Funan escuchó cómo la carne se desgarraba y el caparazón quitinoso se agrietaba. Luego, llegaron los húmedos sonidos de la sangre verde fosforescente y el veneno ácido al salpicar el claro.

Las ramas se sacudieron y los árboles temblaron a raíz de aquella terrible lucha a vida o muerte. Mientras la jungla humeaba y ardía a su alrededor, Funan observó con fascinación impotente cómo dos criaturas primigenias, cuyos orígenes inhumanos estaban más allá de su comprensión, luchaban salvajemente hasta la muerte.

CONTINUARÁ...

05/05/2024

El Lado Oscuro también tiene su día

En 2012, un año después de la primera celebración del Star Wars Day realizada por el Toronto Underground Cinema en Canadá, se comenzó a popularizar entre los los fans la celebración del 5 de mayo como «Revenge of the Fifth o Revenge of the 5th», para celebrar el Día del lado oscuro.

Al igual que el «May the 4th Be With You», el «Revenge of the 5th»" es un juego de palabras: en inglés, es la combinación de la fecha con «Revenge of the Sith» (La Venganza de los Sith), título del Episodio III dirigido por Lucas.

Mientras el 4 de mayo ha sido asociado a los Jedi, el 5 de mayo es un día para ensalzar a los Sith y los villanos de la saga. Lo que sí tienen en común es que ambas celebraciones tienen su origen en los propios fans.

El juego de palabras «Revenge of the Fifth» empezó a usarse tras el estreno del Episodio III de en mayo de 2005, pero tardó en popularizarse.

Comenzó como una broma, una forma de extender los festejos un día más, a causa de la popularidad que llegó a tener el «May the 4th Be With You» y, finalmente, se terminó instalando como una «tradición» entre los seguidores de la franquicia.

04/05/2024

¡¡¡Feliz día de STAR WARS a todos!!!

 

El origen de «May the 4th be with you»

«Que la Fuerza te acompañe». En esta lejana galaxia los maestros Jedi utilizaban esta frase para desear suerte a otros seres, algo que se extendió más allá de la Orden. En inglés se dice «May the Force be with you», que es la construcción de la la frase de donde deriva el lema del Día de Star Wars: «May the 4th be with you», un juego de palabra que nace de la cacofonía y la homonimia de la frase en ingles. Una traducción literal y muy burda por mi parte seria «Que el 4 de Mayo esté contigo», pero evidentemente no es lo que se quiere decir con la susodicha frase.

La primera vez que se utilizó la frase, no fue para celebrar la saga galáctica, sino en un contexto político. En 1979, Margaret Thatcher asumió el cargo de Primera Ministra del Reino Unido y el Partido Conservador publicó un anuncio en The London Evening que decía así: «May the Fourth Be with You, Maggie. Congratulations». Muchos años después (a partir de 2011), la propia Lucasfilm tomó ese lema y lo consagró como parte indisoluble del Día de Star Wars.